La creencia que la vida continua de alguna forma después de la muerte, es tan vieja como la historia misma. Los neandertales (pueblo que vivió en Europa y Asia entre 120,000 y 35,000 años atrás), no abandonaban a sus muertos donde morían, sino más bien los enterraban con mucho cuidado como nosotros lo hacemos ahora con nuestros seres queridos. En algunos refugios rocosos en el valle Vézère, al suroeste de Francia, muestran que los pueblos prehistóricos tenían nociones acerca de la inmortalidad y enterraban a sus muertos rodeados de utensilios de piedra, preparándolos así para la otra vida. Como por ejemplo en Le Moustier, se enterró de costado a un joven con objetos de pedernal a manera de almohada, un hacha en la mano y unos huesos de buey chamuscados diseminados en la tumba, quizá para dar el sustento necesario para la siguiente vida.
sábado, 4 de julio de 2009
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