domingo, 12 de julio de 2009

LA MUJER VELADA



Cuando mi abuelo Apolonio era joven, él vivía junto con su familia en el pueblo de “Ayo el Chico”, en el estado de Jalisco.
Entonces una noche cuando salió de la cantina e iba rumbo a su casa, se encontró a una hermosa mujer en el camino.
Como él era muy “ojo alegre” (es decir mujeriego) y aquella mujer tenía un cuerpo muy, pero muy bonito, trató de conquistarla con palabras lisonjeras.
Aquella mujer iba vestida toda de negro y llevaba un velo en la cabeza que le cubría la cara.
Entonces mi abuelo ni tardo ni perezoso se le acercó y diciéndole bellos piropos trató de abrazarla, pero la mujer comenzó a alejarse de él.
Mi abuelo trataba y trataba de alcanzarla una y otra vez, pero cada vez que iba a tocarla, aquella mujer se volvía a alejar de él o desaparecía, para aparecer de nuevo más allá.
Parecía que volaba, pero él en su borrachera no se daba cuenta de aquel detalle, hasta que al fin logró alcanzarla casi a las afueras del pueblo y tomándola entre sus brazos le levantó el velo para besarla… pero horrorizado gritó.

-¡Santa Madre de Dios!-.

El rostro de aquella mujer era el de una mula; así que realmente horrorizado la soltó en el acto y la borrachera que tenía se esfumó como el humo.
Mi abuelo dando media vuelta, echó a correr despavorido tratando de huir de aquella aparición, pero ahora era él el que trataba de que aquella mujer no lo alcanzara.
Mientras ella lo iba persiguiendo de cerca, soltaba escalofriantes lamentos que mi abuelo sentía que ahora sí iba a morirse.
Entonces de pronto vio su casa y desesperado tocó la puerta, esperando que alguien la abriera y así librarse de aquella mujer que estaba muy cerca de él.
En eso mi bisabuela abrió la puerta y él cayó desmayado a sus pies, pero en ese preciso instante… la mujer soltó tremendo lamento que mi bisabuela se persignó y exclamó horrorizada.

-¡Virgen Santísima!-.

Y en el acto aquella aparición desapareció en medio de la noche.

1 comentario:

  1. Es impactante el tema que abordas en este cuento, porque la mayoria de la gente no cree en el diablo, ni en los fantasmas. Es muy padre el cuento, te felicito.

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